lunes, diciembre 19, 2005

Acto, vida y obra de una emigración anunciada

Por Alejo Rivas Devecchi

publicado en El Español en Australia en marzo 2003

Se presentó en el Consulado uruguayo el libro “ Tres décadas de la emigración uruguaya en Australia”, una ventana entornada a la presencia del paisito en estas tierras

Estaban todos los que son y son todos los que estaban. Me refiero, a los más destacados miembros de la comunidad y la legación diplomática uruguayas en Sydney, que el pasado viernes asistieron al lanzamiento del libro “Tres décadas de la emigración uruguaya en Australia”, celebrado en el Consulado General del Uruguay.

A la hora indicada, el “Presidente del Comité pro libro” (¿no será mucho almirante?) abrió la ceremonia con sendos discursos, primero en inglés y luego en español. Discursearon a continuación los demás escritores, seguidos por los infaltables oradores oficiales; a saber: cónsul y embajador. En resumen, típico “acto solemne”, sólo faltaron las túnicas, las moñas y el himno para completar el cuadro.

La obra

Este libro surgió como una idea de tres de los finalmente coautores hace unos cinco años. Originalmente pensaban escribir la historia del Club uruguayo y ya que estamos.....

Desde marzo de 1997, se reunieron el primer martes de cada mes en SLASA. Con mucho tesón pero muy pocos recursos económicos, llevaron adelante el

proyecto. Durante tres años consecutivos estuvieron solicitando un préstamo al Ministerio para las Artes, que al final les concedió $2000. Contaron también con el apoyo del Club Uruguayo de Sydney que colaboró con $500.

Como método de trabajo, se le asignó a cada autor un tema, para cuyo desarrollo gozaron de total libertad, además del apoyo de los demás escritores en la redacción. La forma de investigación empleada estuvo basada en relatos directos de los protagonistas que el autor de cada capítulo consideró más relevantes en su área respectiva. De los 14 capítulos originales, terminaron por publicar sólo siete.

Durante la presentación del libro, los coautores recalcaron unánimemente que realizaron esta labor con gran austeridad de recursos, tanto en horas de trabajo disponibles como de vil metal. Preguntados acerca de notorias omisiones en la obra, explicaron que habían sido totalmente involuntarias. Como consecuencia del método de trabajo escogido, si no recibían la información directamente de sus protagonistas o allegados, no contaban con una fuente alternativa. “Pedí, rogué, pero igual no me mandaron nada”, se quejaba una de las escritoras.

Los archivos de prensa no fueron consultados. Tampoco se recurrió, como fuente, a experiencias previas de publicaciones de igual tenor.

Más de lo mismo

Obviamente los autores están satisfechos con el resultado, tanto que piensan

utilizar lo recaudado de la venta de esta primera edición para publicar un segundo volumen. ”Aprendimos mucho con este volumen y queremos volcar nuestra experiencia en un segundo”, dijo el autor del capítulo “Los profesionales uruguayos en Australia”.

También se plantean en el segundo volumen, colaboración espontánea mediante, llenar los huecos que el primero dejó abiertos. Pero, al parecer, esta segunda edición utilizaría la misma metodología que la primera. Es de esperar, entonces, que los ruegos continúen llegando a trompas de Falopio aletargadas en estado de completa somnolencia. Así las cosas, lo más probable es que sigan faltando grandes trozos que seguramente hacen al relato.

Pero es lo que hay...

En concreto, el libro podría ser mejor. La primera impresión del lector al ver su tamaño, podría ser preguntarse: ”¿Tan poquito hicieron los uruguayos en 30 años?”. Por eso resulta algo pretensioso haberlo calificado de “El libro de la comunidad uruguaya en Australia”.

El diseño de tapa es quasi surrealista, con la Cruz del Sur al norte. Afortunadamente el “Presidente del Comité pro- libro” tuvo la amabilidad de decodificarlo para los presentes en el acto del viernes. De otro modo, nadie hubiera imaginado que el sol y la luna representaran el día y la noche.

Una rápida hojeada al contenido evidencia la falta de medios, un corrector no hubiera venido mal; empezando por el título. Pero disfruta de la incomparabilidad de los únicos en su especie. Esta gente se propuso algo y, saltando o esquivando los obstáculos, lo materializó.

Como solía decir un gran profesor de la Universidad de la ROU Don Julio Duffau, cuando encargaba una tarea a sus alumnos:”Haguen mal, pero haguen!”.

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Censura: un mal que creíamos superado
(nota no publicada)

Integrantes del “Comité pro libro” furiosos por no haber obtenido una crítica favorable.

Por Alejo Rivas Devecchi

En la mañana del pasado miércoles 26, recibí una llamada de un excelentísimo integrante del “Comité pro Libro”, totalmente colérico por mi nota publicada en este medio el martes 25. El tono de su discurso era absolutamente prepotente; y entre otras cosas, me informó que el motivo de su llamada era para explicarme que yo no tenía derecho a criticar un libro sin haber sido partícipe directo de los hechos que éste relata. Yo me pregunto cómo harán entonces los historiadores, los periodistas, los críticos literarios, o los de cine y tantos otros. Me imagino que pasarían todos, sin más trámite, a engrosar las filas del desempleo de prevalecer la brillante teoría de este señor. Suerte que es "pro libro", si no ¿quién sabe dónde iríamos a parar? De todos modos, eso no fue lo más grave, sino que acto seguido, me advirtió que, de seguir así, “me iba a ir muy mal”.

En la tarde del mismo día, otro distinguido integrante de tan pundonoroso comité llamó a mi teléfono móvil en tono similar, esta vez la amenaza consistía en la presentación de una queja al director de este diario. Por mas que intenté reunirme con estos señores para discutir el tema en persona, se negaron; al parecer sus amenazas eran sólo aptas para la vía telefónica.

En realidad, no fue mi intención -al escribir mi opinión sobre su libro- despertar la ira de tan ilustres y titulados personajes, y mucho menos la de su contingente de poderosos escuderos.

La culpa es, sin duda, de mi propia inexperiencia. Hace pocos años que llegué a Australia; y en este corto tiempo -distraído de mí- no me había dado cuenta de que los métodos de censura de los que la dictadura uruguaya hizo uso y abuso no habían desaparecido, sino que simplemente se habían trasladado unos miles de kilómetros a reinar en otras tierras. O acaso sean tan poderosos estos señores que creen que pueden tan burdamente violar la libertad de expresión de este humilde escriba.

Pero lo que más me preocupa es que en su ira amenazante (más digna de un guión de la película El Padrino que otra cosa), uno de los integrantes del “Comité pro libro” olvidó especificar la naturaleza de su “vendetta”, dejándome presa de desesperada incertidumbre. Por eso, desde entonces, me despierto sobresaltado por las noches, esperando encontrar una cabeza de caballo a los pies de mi cama. Y al ir de un lado a otro de la ciudad, doy enormes rodeos con tal de evitar los consabidos peajes.

Pero lo tengo muy claro, mía es la culpa por no haber reparado en la situación excepcional en la que, al parecer, no se respetan las leyes que, en otros casos, garantizan la libertad de expresión.

Aunque ahora que me acuerdo, hace ya varios siglos que el señor Voltaire dijo: “No estoy de acuerdo con una sola palabra de lo que usted dice, pero defenderé hasta la muerte su derecho a decirlo”. Creo que es hora de que aprendamos de una vez.


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"Queremos que lo eche"

(nota no publicada)

Por Alejo Rivas Devecchi

El mismo día de publicado el artículo, dos integrantes del "Comité Pro Libro" llamaron al autor para amenazarlo telefónicamente. Obviamente sus promesas de que "le iba a ir mal", no pasaron del al llamadita de teléfono. A los pocos días , los mismos dos integrantes del "Comité Pro Libro" , sin que los demás lo supieran, se comunicaron con el editor del diario y le pidieron una entrevista. Durante esa charla , que tuvo lugar en la segunda semana de abril, exigieron como primer punto que el periodista que había escrito la nota fuera despedido. Ante la ineficacia de sus demandas, enviaron la siguente carta al diario:

(las faltas de ortografía y barbaridades de sintaxis y redacción fueron copiadas textualmente del original)

Estimado Sr Director del New Spanish Herald

Me dirijo a Ud de parte del "Comité Pro Libro Tres Decadas de la Emigración Uruguaya en Australia" con respecto al artículo publicado el 25 de Marzo pasado por le Señor Alejo Rivas Devecchi en el Español en Australia.

Derecho a replica

Sr. Director

De mi consideración

Como es de conocimiento publico, el 21 de Marzo pasado se llevo a cabo en el consulado uruguayo de Sydney el lanzamiento publico del libro "Tres Décadas de la Emigración Uruguaya en Australia” editado por un grupo de personas bastamente conocidas en nuestra comunidad.

Para esa reunión, se invito entre otras personas, a representantes de la prensa de habla castellana, con el deseo de que cubrieran la noticia del mencionado evento. Entre quienes concurrieron, participo el señor Alejo Rivas Devecchi, en representación del semanario El Español en Australia.

En la siguiente edición del martes 25 de Marzo del mencionado semanario nos vemos sorprendidos por una nota firmada por el supuesto periodista Alejo Rivas Devecchi donde la emprende desde un principio con un tono sarcástico y burlón contra el presidente del comité pro libro, contra la forma en que fue programado el evento en si, y finalmente con tono de crítico literario que nadie le otorgo y que creemos no posee, contra el libro mismo.

En nuestro legitimo derecho de respuesta que nos otorga la libertad en que vivimos en este pais algunos miembros de este comité se ponen en contacto por teléfono con este señor reclamándole una explicación, sobre el tono de la nota.

Este señor entre los pretextos que ofrece nos dice que siendo el producto de la castigada sociedad uruguaya bajo la dictadura militar. cuando se refiere a actos que el considera oficiales usa ese tono de critica....... Primera aclaración: ese no fue un acto oficial. la representación diplomática se utilizó únicamente para el lanzamiento, y nadie de los que participamos del libro tenemos relación directa con el cuerpo diplomático del Uruguay

Además creemos que el mencionado periodista que dice tener cuatro años de residencia en Australia debió tener en cuenta que no esta viviendo en el Uruguay, y que por lo tanto no puede usar ese tono de revanchismo político que puede ajustarse y entenderse a otra realidad pero no a la que vivimos aqui.

De todas maneras queremos decir que muchos de los que participamos en el libro somos frecuentes lectores de la prensa uruguaya por Internet y no vemos que ese sea el tono que utiliza frecuentemente la prensa de Montevideo...........ni aun la prensa opositora que existe en el Uruguay, casos Brecha o La República por nombrar dos de ellos solamente. Por el tono de otros siguientes artículos publicados y firmados por ese señor que mas parece estar en una especie de cruzada “anti” que no sabemos a que responde.......

Producto del disgusto que significaron estos hechos solicitamos una entrevista con la dirección del semanario El Español a la que concurrieron el señor Carlos Bielli y el señor Victor Avero.

En esa entrevista donde estuvo presente el director Sra. Ana Rocío Orozco y el señor Arkel Arrua le trasmitimos nuestro deseo de que se rectificaran los términos del artículo mencionado, a lo que no se llego a ningún acuerdo, pero si lamentablemente por boca de la señora Rocio Ana Orozco nos hace conocer de que ella autorizo la publicación en base a que considera por su experiencia personal que los uruguayos contamos con un permanente carácter irónico, por lo tanto según ella no debería molestarnos el articulo que fue publicado. Queremos creer que estamos además frente a un especialista en antropología humana, con semejante opinión, que además rechazamos.

Los uruguayos señor director de El español tenemos defectos y virtudes como cualquier otro ser humano, pero no podemos afirmar que entre los defectos que pudiéramos tener uno de ellos pueda ser practicar la ironía con nuestros semejantes...........a pesar de que el plantel de escribas de su semanario cuente con uno de ellos.

Durante la conversacion que transcribimos, en el colmo dela audacia se nos comenta que el articulo escrito y la controvercia que provocaría nos podría favorecer en la venta del libro, cosa que rechazamos de plano, señalando que si el libro se difunde deseamos que sea unicamente por los meritos que pudiera tener, y no por ninguna otra cosa ajena al mismo.

Por ultimo queremos señalar, de que lamentamos ser objeto de una polémica publica, pero mas lamentamos la perdida actual de rumbo de una publicación como El español en Australia con tantos años de prestigio bien ganada en la comunidad.

Lo saluda atte

Carlos M Bielli

Presidente del Comité Pro-Libro “Tres Décadas de la Emigración Uruguaya en Australia”

Una joyita, ¿no? De mas está decir que las amenazas de estos pichones de fascista barato quedaron en las líneas de teléfono, por mas que intenté reunirme con ellos para explicarles que el artículo estaba a favor del libro (cosa que nunca entendieron); alegaron que no tenían tiempo. Mas bien me parece que lo que les falta es otra cosa, dos cosas, a cada uno.

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