jueves, marzo 29, 2007

La ultra derecha dentro del Frente Amplio


Por Alejo Rivas Devecchi

La semana pasada el gobierno socialista del Uruguay, mandó al Parlamento un borrador del proyecto de Ley de Defensa Nacional. En el marco de la discusión de tal proyecto, el diputado Víctor Semproni propuso reinstalar el servicio militar obligatorio en Uruguay, argumentando que es necesario preparar a la población civil para defender al país en caso de guerra.

La propuesta de Semproni surge del "Plan Ejército Argentino 2025", que prevé "La guerra por los recursos", la nueva doctrina militar del ejército del vecino país. Semproni parece olvidar que los ejércitos de ambos países ya saben de coordinación para la acción, no sólo ellos dos, sino también sus colegas chilenos. Por desgracia, sólo han usado sus acciones coordinadas para matar y torturar a sus compatriotas en ejecución de lo que llamaron: "Plan Cóndor", y es justamente lo único que estos ejércitos han hecho desde que los uruguayos y argentinos vivos tienen memoria, aparte de gastarse el dinero que los trabajadores producen en jugar con sus pistolitas y sus avioncitos, obviamente.

Aunque el ejército argentino no sólo mató y torturó estudiantes, intelectuales y artistas, también intervino en la guerra de las Malvinas. Sería bueno que el diputado Semproni hiciera memoria, recordaría que se trató de una guerra organizada en conjunto por el dictador fascista Leopoldo Galtieri y la primera ministro inglesa Margaret Thacher. Los dos tenían posiciones políticas que ganar en ese momento; la inglesa afianzó la posición de la derecha en el gobierno, el militar argentino extendió el período dictatorial unos meses más, para su beneficio y el de sus compañeros que no querían dejar el gobierno con los bolsillos a medio llenar. Los únicos que perdieron esa guerra fueron los muchachos argentinos que murieron para que los políticos como Semproni y los militares metidos a gobernantes se beneficiaran. Ése mismo es el ejército del que el diputado del MPP toma consejos.

Cualquier abombau que eche un vistazo superficial a la historia reciente de ambos ejércitos se dará cuenta que ninguno de los dos puede enfrentar ni siquiera un batallón de viejecitas en silla de ruedas. Sin embargo el diputado “frenteamplista” parece creer que si mandamos a los liceales en primera línea de batalla, conseguiremos guardar el agua para los rioplatenses y que el resto del planeta se muera de sed. Seguro que nunca se le ocurrió a ese legislador que el agua, el aire, la tierra, o sea el mundo en su conjunto, no pertenecen a él ni a los uruguayos ni a nadie, que son recursos de la humanidad, y que un dirigente responsable contemporáneo debería estar buscando los medios para concertar un aprovechamiento ventajoso para todos en lugar de ponerse desde ya a inventar nuevas guerras para matar a los que aún no han nacido. No le vendría mal enterarse de las enseñanzas del jefe Seattle, un verdadero dirigente que sí se preocupaba por el futuro de los que le confiaron sus destinos. El diputado de la guerra tampoco habrá pensado que los recursos que el propone gastar en engrosar ejércitos, que no han causado más que perjuicios a la humanidad desde que existe el bicho humano sobre el planeta, podrían ayudar a disminuir la desnutrición de muchos de los que él dice representar y a curarlos de enfermedades totalmente evitables que los matan cada día.

Capaz que Semproni no sabe que este país lleva decenas de años expulsando a su gente de una u otra manera. Quizás si leyera los diarios se enteraría que más de un 20 por ciento de los orientales están desperdigados por el planeta, la mayoría de ellos muy en contra de su voluntad. Si hoy en día el paisito sufre carencia de gente entre los 25 y los 40 años porque muchos jóvenes no tuvieron más remedio que dejar su tierra natal, sus familias y sus amigos para tener una vida más digna ¿se imagina este genio de la confrontación del futuro cuantos quedarían si se aprobara su propuesta de muerte?

Seguro que al diputado Semproni tampoco se le ocurrió averiguar la opinión de los ciudadanos que se supone que representa, y que en definitiva son a los que está mandando literalmente “a la guerra” como hizo Galtieri. Es un alivio que el maldito sentimiento nacionalista, tan cercano al Nacional Socialismo como al patriotismo, no esté ni remotamente arraigado en la juventud uruguaya y que sean muy pocos los descerebrados dispuestos a ir a matar a personas que no conocen, pero que viven realidades cotidianas muy similares a las suyas, para beneficiar a dirigentes de bandos opuestos pero intereses comunes.

Quizás si el legislador militarista, por no decir neofascista, escuchara al Cuarteto de Nos, se daría cuenta que a la enorme mayoría de los jóvenes uruguayos a los que quiere poner un fusil en las manos y mierda en la cabeza, no están ni remotamente dispuestos a hacerle caso porque “la patria les chupa un huevo, sólo quieren vivir a sus anchas, no importa que bandera haya en la plaza Cagancha”, y que por suerte para cualquiera de ellos “no sería ningún deshonor ser el primer oriental desertor”.

1 comentarios:

Antonio Francisco Castillo González dijo...

Me gusta su actitud antibelicista y su sentido común, contrario a los que utilizan conceptos nobles (patria, bandera) para abusar de sus semejantes sin ninguna consideración.

Antes que nacionales somos personas, y así deberíamos respetarnos, ayudarnos y tratarnos unos a otros.

 
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